Depresión. Actuación frente a entornos depresógenos

17/12/2020

Ayer estuvimos hablando de qué hacer en consulta cuando el contexto de la persona es potencialmente depresógeno en el miércoles contextual (un evento totalmente gratuito que llevamos a cabo todos los miércoles a las 20:00 hora española en Instagram, ¡síguenos en https://www.instagram.com/psicoterapiascontextuales/ )

Además de comentar casos y compartir las experiencias que tenemos como personas-terapeutas, pudimos poner sobre la mesa 6 opciones que seguramente os sean útiles para valorar y actuar cuando la depresión de la persona se explica mejor por elementos incontrolables de su entorno:

1.Conocer la historia de la persona. Lo que para ti puede ser depresógeno, para otra persona puede que no lo sea. Podemos conocer qué recursos de poder y valor ha tenido en el pasado para afrontar momentos complicados y cambios en su vida, y si eso ha cambiado últimamente, si sigue percibiendo que tiene el mismo acceso a los mismos recursos.

2.Explorar su satisfacción vital en áreas de valor en el momento actual. No debemos olvidar que el mejor indicador del cambio no es tanto la disminución sin más de la sintomatología como el aumento de acciones de valor en el día a día, lo cual a su vez impacta muy positivamente en la manera en que la persona se siente consigo misma.

3.Conocer su situación económica. El dinero no da la felicidad, y a la vez es innegable que es más probable tener problemas psicológicos si no tienes los recursos económicos necesarios para vivir una vida digna. Por ello, es muy útil explorar de manera directa fuentes de ingresos, gastos y meses de supervivencia sin ingreso de la persona. A menudo nos encontramos con personas que subsisten gracias al apoyo económico de su familia o pareja, que puede suponerle una sensación de culpa adicional, así como dificultad para obtener autonomía económica.

4.Preguntarle por el acceso a las fuentes de poder y autonomía. Uno de los mayores protectores frente a problemas psicológicos es la calidad del entramado social que nos rodea, el cual puede proporcionarnos recursos estatales y sociales. Como terapeuta puedes conocer los recursos de tu zona de residencia, así como conocer los de la zona de la persona en caso de que resida en otro lugar.

5.Incluir personas de su entorno. Contar con familiares, amigos y allegados de la persona que acude a consulta nos proporciona un alcance mucho más amplio: ya somos más de dos personas dialogando sobre la situación de depresión en que está una de ellas, y se pueden poner en marcha muchos más recursos. De entrada, cuando la persona socializa su sufrimiento con más personas (más allá de su terapeuta) suele ser el principio para que se pueda beneficiar del apoyo social; además, la persona que trate de ayudarla podrá recibir nuestro asesoramiento sobre qué y qué no es recomendable, siempre en consenso con la persona en depresión.

6.Terapia de grupo. Agrupar a personas que sufran de manera similar es útil por varios motivos: lo primero es que permite reducir el coste individual, y lo segundo es que reciben apoyo social de manera colateral, sin tener que buscarlo adicionalmente. Personas cuyo entorno es muy problemático pueden encontrar un lugar de amabilidad, unión y apoyo en el espacio de su terapia de grupo, a través del cual pueden forjar relaciones de amistad y redes de desarrollo conjunto.

Terminamos el directo de ayer con estas ideas, que deseamos te sean útiles 🙂

Igualmente, ¡échale un ojo a nuestra formación online en Activación Conductual en Depresión!