La metáfora del pez y los pescadores: un comentario de los procesos implicados y su uso en terapia.

04/02/2021

Esta semana publicamos en nuestras redes una metáfora muy útil, y hoy desarrollamos los posibles procesos de aprendizaje implicados para que le saques el máximo provecho 🙂

Si te la perdiste, puedes empezar por leerla:

Imagina que eres un pez que disfruta nadar por mar abierto.

Todos los días nadas a diferentes lugares que disfrutas visitar, con compañía con la que disfrutas estar.

Sin embargo, existen pescadores que constantemente arrojan ganchos y trampas para pescar. Tu caes en cada uno de estos ganchos, que te jalan, lastiman pero sobre todo que te alejan del lugar donde querías estar o de donde estabas en ese momento.

En esta metáfora el pez es una representación de ti . Y los ganchos son una representación de todos los pensamientos, preocupaciones y emociones a los que decides engancharte y que te alejan de lo que es importante para ti. 

No se trata de evitar esos ganchos, sino se trata de verlos, aceptar que están y elegir 

¿Qué es lo que me va acercar a lo que me importa en este momento? 

¿Repasar todas mis preocupaciones? 

¿O disfrutar este momento con mi familia?

Antes de nada, te recordamos que las metáforas funcionan porque permiten a las personas ampliar sus respuestas bajo control apetitivo, es decir, hacen más probable que la persona se comprometa con acciones que le reporten bienestar.

Ser un pez y nada a lugares que te gustan implica estar en la vida y disfrutar de aquello que tiene sentido, por lo que podemos preguntar justo esto a la persona: «¿Cuáles son esos lugares a los que te gusta nadar?» Así, conocemos los repertorios que nos interesa hacer más probables. De lo contrario, ¡tendríamos una metáfora sin ninguna meta terapéutica!

Los pescadores y los ganchos pudieran ser condiciones estimulares y respuestas verbales encubiertas que discriminan para comportamientos de evitación, lucha o huida, que te alejan a su vez de aquello que pudiera darte satisfacción vital. Entonces, podemos preguntar «¿Cuáles son esos ganchos para ti? Cuéntame, ¿en qué momentos aparecen? ¿Cómo se sienten?» De esta manera, estamos trabajando discriminación funcional, lo cual es fundamental para ayudar a la persona a poner en marcha repertorios diferentes.

Por último, las preguntas finales sobre qué te acerca o te aleja a lo que te importa, bien pueden funcionar como discriminativos verbales para aumentar o disminuir la probabilidad de respuestas de evitación, lucha y huida, por un lado, y de aproximación a fuentes de valor, por otro. Esto ayuda para motivar a la persona al cambio: aquello que no le ha servido será menos probable, y aquello que puede servir cobrará más relevancia.

Construir metáforas útiles para las personas es una técnica que puedes dominar, y nosotros queremos ayudarte con nuestra formación 100% online, ¡échale un ojo!