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S.O.S. INFIDELIDAD: cómo tratarla en una terapia de pareja


Como supervisores y formadores de alumnos en terapia de pareja, uno de los motivos que más pavor se genera siempre es el abordaje de una infidelidad en la consulta.

Y no es para menos: es una situación muy indeseada y que puede llegar a ser realmente desagradable. Toda la variabilidad propia del comportamiento humano queda bien reflejada aquí: "¿qué hago si la persona confiesa de manera inesperada en mitad de una sesión?" o "¿y si me lo dice aparte y me pide que no cuente nada?" son situaciones en las que podemos vernos envueltos como psicólogos sin quererlo. Sólo hay una cosa clara: tenemos que responder de alguna manera, ¡vamos a ello!

Para poner una base, hay que tener éstas ideas previas sobre la infidelidad y la terapia, basándonos en la evidencia empírica:

  • Si se mantiene la relación con la tercera persona, la terapia de pareja tiene entre pocas y nulas garantías de éxito.

  • No es útil culpar al infiel.

  • Es posible que una pareja, trabajando de manera unificada en terapia, sobreviva e incluso se fortalezca tras una infidelidad.

Estas evidencias las aporta, sobre todo, el abordaje que mayor éxito y evidencia empírica reúne hasta el momento: la Terapia Integral de Pareja (Barraca, 2016; "Integrative Behavioral Couple Therapy - Jacobson y Christensen, 1995). Los autores recomiendan seguir los siguientes pasos como predictores del éxito para abordar la infidelidad en consulta:

1. Convencer al infiel de que se haga confeso con su pareja, como medio para la posible reconciliación y, además, para garantizar la continuación de la terapia. El terapeuta suele enterarse de la infidelidad en una de las sesiones individuales que se tienen con cada miembro de la pareja en la fase de valoración, previa al Feedback Conjunto. En ese contexto, debe informársele de que él como terapeuta no traicionará su confianza, aunque es necesario que él comunique a su pareja la infidelidad como medio necesario para el eficiente curso de la terapia. Así mismo, deberá romper totalmente el contacto con la tercera persona y demostrar esto a su pareja. El terapeuta debe brindar ayuda a la hora de elaborar la confesión, de manera que sea lo menos destructiva y dolorosa posible (dentro del dolor natural de la situación, claro). Por último, debe preparar al infiel para que acepte la posibilidad legítima de la ruptura o separación inmediata tras la confesión, de manera que confiese sin esperar nada a cambio.

2. Enmarcar la confesión como primer acto de una serie de acciones orientadas a la reconstitución de la confianza. Una vez confesado en sesión conjunta, el terapeuta debe reconocer el dolor legítimo y cualquier decisión a la persona traicionada, mientras remarca a la vez el carácter redentor de la propia confesión. El terapeuta deberá mostrar el rechazo a la infidelidad, pero no al infiel, modelando así una respuesta que facilite a la parte traicionada una mitigación del dolor sufrido. En esos momentos, es posible que la persona dañada quiera abandonar la terapia, y esto jamás debe impedirse dado que es totalmente legítimo. La persona infiel debe haber sido preparada para ello, como se señaló anteriormente. En ese caso, no será nuestra responsabilidad como terapeutas, dado que el tratamiento conjunto se interrumpe.

3. Tratar la infidelidad como algo con lo que tomar distancia de manera unificada mediante estrategias de aceptación. Si la pareja elige abordarlo de manera conjunta, se trata la infidelidad como si fuera un tema al que la pareja reacciona polarizándose, y ante el cual deben unirse como un equipo con el objetivo común de crecer para tener mayor calidad relacional. Aquí, los autores proponen la elaboración, por parte de la pareja, de una carta, email o similar, dirigida a la tercera persona, en la que ambos expresen su decisión de seguir juntos y de cortar todo contacto. Este acto se tiene en cuenta como el inicio de esa fortaleza como equipo ante algo doloroso, expresando la voluntad de seguir juntos pese a los recuerdos y emociones naturales que puedan surgir en esos casos.

La persona infiel puede experimentar culpa y arrepentimiento, mientras que la rabia, la tristeza y la ambivalencia son propios de la persona traicionada. Estas emociones dificultarán la unión de ambos, por lo que el foco terapéutico consistirá en darles un sentido y trabajar con aceptación para su expresión suave en el seno de la relación, a la vez que se orienta una reactivación de actividad conjuntas orientadas al disfrute y bienestar de la pareja.

Los aspectos más novedosos y potentes de la Terapia Integral de Pareja para tratar infidelidades son, entre otras, las estrategias de Unión Empática y Separación Unificada, que promueven la aceptación ante acontecimientos difíciles en aras de la unión de dos personas que deciden estar juntas.

Espera, Unión Empa... ¿cómo? y Separa... ¿qué? Si quieres ser un terapeuta de parejas eficiente deberías saber perfectamente a qué nos estamos refiriendo, cómo se detectan esos eventos y, sobre todo: cómo aplicar acciones útiles encaminadas a mejorar la satisfacción de la pareja como equipo e individuos. AHORA ya podemos enseñarte con éste nuevo curso totalmente online lo 100% necesario para convertirte en mejor psicólogo/a de parejas. Te lo explicamos sencillo y rápido haciendo click en:

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