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Nosotros y el sexo. - Una historia de unión -


La sexualidad es un área fundamental en nuestra vida desde el momento en que nacemos. A lo largo de nuestra historia vital aprendemos sobre ella y adquirimos valores morales relacionados. Aprendemos también a través de la experiencia directa que adquirimos, y poco a poco nos forjamos un diálogo de pensamiento acerca de lo que es, lo que supone, lo que implica, lo que “deberíamos” pensar según el discurso colectivo, pero… ¿realmente vivimos nuestra sexualidad como nos gustaría?

A menudo, podemos vivir nuestra sexualidad actuando según reglas sociales. Podemos actuar fusionados a discursos del tipo “no tendré una relación sin compromiso aunque no tenga pareja porque dirán…”, “dicen que lo normal es…”, “dicen que en pareja todo tiene que ser sencillo, sin hablar, así que mejor no le digo esto sobre nuestras relaciones sexuales…”, “me tengo que centrar en el disfrute del otro y no en el mío, no vale de otra manera…” y todas las narrativas que podamos imaginar, en torno a mitos y tabúes. ¿Hasta qué punto me sirve actuar conforme a estas reglas para vivir la sexualidad que quiero?

Es cierto que el sexo puede ser empleado en ocasiones como método de Evitación frente a eventos internos desagradables que no tengan que ver tanto con la moral en torno a la sexualidad (por ejemplo, mantener relaciones al detectar que mi estado emocional es negativo y buscar así “subirlo”). ¿Es así como quiero vivir mi vida sexual? ¿Para qué me está sirviendo?

Ahora, tenemos que añadir aquí un punto de relatividad: no sería adecuado establecer una única manera de relacionarnos sexualmente, ya que no existe. Cada persona debe aprender a identificar cuáles son sus valores y actitudes frente a la sexualidad para poder vivirla plenamente y poder compartirla con su compañero/a. ¿Cómo me gustaría vivir mi sexualidad en pareja? ¿Cómo me gustaría vivirla cuando no tengo pareja? ¿Qué tipo de relaciones me gustaría mantener? ¿Qué me gustaría ofrecer como pareja sexual?

Al identificar esos valores y actitudes en torno a la sexualidad, cuando además identificamos nuestra historia y qué es lo que para nosotros es importante, podemos aprender a actuar de manera coherente. Cuando mantenemos una vida sexual coherente con nuestros valores y actitudes frente a ella, podemos disfrutar de una vida sexual plena (o al menos, estar más cerca de lograrla): esto tiene un impacto en tu relación de pareja.

¿Cómo podemos ayudar a parejas que quieran fortalecer su unión mediante la sexualidad? Te lo indicamos con tres simples pasos que podrás llevar a cabo con las parejas que te consulten, además de practicar en tu propia situación personal:

1. EXPLORANDO. Tanto tú como tu pareja, pensad en los contactos sexuales que habéis tenido e identificad:

  • ¿Qué es lo que más me ha gustado de mi vida sexual? ¿Y lo que menos?

  • ¿Cómo me gustaría que fuera cuando tengo pareja? ¿Y cuando no?

  • ¿Cuándo quiero tener relaciones y para qué?

  • Y ahora, si tuviera una varita mágica… ¿Cómo sería y en qué se diferenciaría de la que tengo ahora?

Se trata de explorar desde uno mismo, no desde lo que hicieron otras parejas. "Me gustó ser así", antes que "me gustó que Alicia/Paco me hiciera".

2. COMPARTIENDO. Tanto individualmente como en pareja, podéis pensar y hablar sobre lo que os gustaría, lo que no, y aquellas barreras que se interponen. ¿Qué me “impide” lograr lo anterior? ¿De verdad “no puedo” o no lo hago por vergüenza, miedos, tabúes…? Si no me centro en esas barreras, ¿qué puedo empezar a hacer para vivir mi sexualidad como deseo? Hablamos de aquello que podemos hacer en esa dirección.

3. UNIENDO. Ya en la acción, cada uno pone en práctica el resultado de esa reflexión, focalizando en el momento, estando en contacto con una actitud de cuidado, respeto y amabilidad. Aquí, se trata de estar "más pendiente de compartir que de recibir", para cada miembro de la pareja: cuando ofrecemos, contactamos con la manera en que nuestra pareja disfruta, y cuando recibimos simplemente estamos abiertos a ello y disfrutamos. Nos focalizamos en las sensaciones y disfrutamos de compartir esa intimidad en pareja.

Estos tres puntos nos sirven para conocernos; identificamos qué queremos en estos aspectos y en todos aquellos adicionales sobre los que podáis pensar. De esta manera, el sexo se convierte en una tarea de exploración, comunicación y unión, examinando qué queremos y qué podemos hacer por vivir la sexualidad conforme a lo que queremos y de manera plena.

Escrito por: Ana Belén Correa Otal.

Psicóloga general sanitaria por la universidad de Zaragoza y especialista en terapias contextuales por la universidad de Almería. Desarrolla su labor profesional en Zaragoza. Investiga en colaboración con la Universidad de Zaragoza en el área de la sexualidad humana, actualmente en la línea de relaciones sexuales sin compromiso. Ha participado en diversos congresos nacionales e internacionales en los últimos años.

Puedes leer su perfil profesional en Linkedin en: https://www.linkedin.com/in/anabelencorreaotal/


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