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“¡Si yo estoy con él/ella, me tiene que hacer feliz! ¿Para qué estoy entonces?” – La renuncia a la a


Uno de los principales obstáculos que pueden presentar las parejas para su propio avance es tratar de resolver de manera unilateral las dificultades a las que se enfrentan como equipo. No es raro que uno de los dos exprese que la responsabilidad del cambio está en el otro:

  • “Ella no me tiene en cuenta”

  • “Él piensa que está viviendo a solas”

  • “No quiero estar con alguien que no me haga feliz”

Las frases anteriores tienen dos puntos en común:

1) Responsabilizan al otro del problema

2) Suponen un enjuiciamiento que “debería funcionar”

En relación al primer punto, al responsabilizar al otro del cambio se rompe la unión de la pareja, dado que la persona estima la solución en base a su propio criterio y ya el problema no parece ser algo que afecta a ambos: parece afectar en exclusiva a esa persona. Al hacer del problema algo que me afecta en exclusiva a mí y que es tu responsabilidad, ¿para qué voy a esforzarme en cambiar? Claramente, la capacidad de mostrar comportamientos empáticos está bien reducida aquí.

En relación al segundo punto, esas verbalizaciones son el inicio de una manera de comportarse que debería funcionar, forman parte del aprendizaje de la persona y en algún momento es muy posible que realmente sí funcionasen. Pareciera que al decir “ella no me tiene en cuenta” fuera a solucionarse del problema de alguna manera, o ella fuera a decir algo como “Oh cariño, es cierto, gracias por decirlo, ahora te tendré en cuenta y nuestros problemas desaparecerán”.

En Terapia Integral de Pareja, estas verbalizaciones que suponen una renuncia a la responsabilidad del cambio así como una acusación y/o enjuiciamiento se conocen como vilipendios, y se propone como objetivo extinguir su frecuencia, duración e intensidad utilizando para ello estrategias de aceptación, tolerancia y cambio, que promocionan comportamientos cuyo refuerzo resultará incompatible con los propios vilipendios.

A continuación tendréis un ejemplo de cómo abordar una situación así en consulta:

Leticia: “Yo ya estoy cansada de esto, Jose, ¿no se da cuenta de que tiene que acordarse de las cosas?”

Alejandro: “Hago lo que puedo, ¿recuerdas que antes apenas me acordaba de nada? Poco a poco voy mejorando, creo que he dado pasos…”

Leticia: “Sí bueno, claro, pero porque yo he estado detrás de ti siempre, ¿qué pasaría si yo no te recordarse una y otra vez lo que tienes que hacer?”

Alejandro: “…..”

Terapeuta: “Parece que estáis atascados aquí, ¿verdad?”

Leticia:No, atascados no, es que él no se esfuerza en…” [El terapeuta interrumpe]

Terapeuta: “Disculpa que te interrumpa Leticia, pero… ¿cuántos sois aquí?”

Leticia: “Pues somos dos”

Terapeuta: “Vale, sois dos, ¿estáis atascados?”

Leticia: “Sí, mucho, no sé ya qué hacer con él, porque estoy…” [El terapeuta interrumpe de nuevo]

Terapeuta: “Ya, sé lo que dices, ¿pero aquí cuántos sois? ¿Eres tú sola o está él solo con una carga? Alejandro, ¿cómo te sientes tú con esta situación?”

Alejandro: “Mal, no sé ya muy bien qué hacer, porque realmente ella tiene parte de razón, pero también yo he dado pequeños pasos… sé que no soy perfecto, pero voy avanzando…”

Terapeuta: “Vale, parece que ambos queréis avanzar en la misma dirección, ambos os estáis enfrentando a una dificultad, en este caso olvidos frecuentes y fallo en tareas comunes que tenéis. No olvidéis que sois un equipo, ambos tenéis ahora ese problema, venga, ¿qué vais a hacer para, cada uno, dar lo mejor para contribuir?”

Alejandro: “Yo puedo seguir avanzando poco a poco, estar más atento, ponerme notas… alarmas en el móvil…”

Terapeuta: “¡Bien! Leticia, ¿qué te parece lo que dice Alejandro? ¿Cómo podrías ayudarle y sumar para que consiga lo que se propone?”

Leticia: “Es que estoy cansada de tener que recordarle que…” [El terapeuta interrumpe otra vez]

Terapeuta: “Es normal que estés cansada, ¡venga!, ¿cómo puedes ayudarle?”

Leticia: “Pues… las veces que se le olvide puedo recordárselo… como hasta ahora”

Terapeuta: “¡Perfecto! Sois un equipo, y eso implica que cada uno hará bien una cosa: quizás él sea algo despistado y ambos necesitéis que tú, Leticia, estés algo más atenta; aquí, la relación necesita de tu habilidad; quizás haya otros momentos en que la relación se beneficie de la habilidad de Alejandro en otros campos, ¿es posible que Alejandro sume en puntos en que tú tienes dificultad?”

Leticia: “Bueno… sí, claro, él hay cosas que hace que a mí me costarían muchísimo…”

Aquí, hemos ilustrado la manera en que se podría intervenir cuando existen problemas por la falta de responsabilidad conjunta en la pareja. No olvidemos que siempre es necesario hacer una valoración funcional del comportamiento, es decir, dedicar sesiones a hacer la Valoración del caso y su Feedback a la pareja, en las fases que la Terapia Integral de Pareja especifica para ello, antes que actuar a la ligera.

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