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Conociendo a Rafael Jiménez. Entrevista a un terapeuta, ¿contextual?

Actualizado: 14 de nov de 2019


De acuerdo, no nos cabe duda de que Rafael es contextual, ¡tan sólo queríamos crear expectación! Pero bueno, antes que convenceros nosotros, mejor leedle a él:

TerapiasContextuales.Com: ¡Gracias por tu accesibilidad y disposición, Rafael! Nuestro acercamiento a ti fue a través del libro de casos que publicaste en Amazon, y buscando más información, podemos decir que nos llevamos toda una sorpresa: has publicado desde “El Modelo de Los Mecanismos Tensionales En La Psicopatologia Humana” hasta un “Retrato Psicológico de Lance Armstrong”. Son títulos muy llamativos, aunque permítenos centrarnos en la persona antes que en la obra: ¿qué puedes contarnos de tu acercamiento a la psicoterapia? ¿en qué manera tu historia resultó la estimulación que ha dado en que te estés dedicando a esto, y no a otra cosa?

Rafael Jiménez: Realmente, llegué a la psicología “de rebote ya que antes me había matriculado en biología, atraído por los documentales de Félix Rodríguez de la Fuente. Amaba los animales, pero los estudios de biología abarcaban mucho más y la carrera me parecía demasiado exigente. Llegué a aprobar las asignaturas de Zoología, Matemáticas y Citología Animal y Vegetal, pero finalmente, tras un año, acabé dejándolo y me decidí a matricularme en psicología para seguir aprendiendo sobre animales, en este caso sobre el “animal humano”. No tenía demasiado claro desde un principio que me fuera a dedicar en el futuro a la psicoterapia, si bien un acontecimiento traumático durante el primer curso me hizo decantarme completamente hacia esa posibilidad. Con 19 años fui diagnosticado de cáncer y, aunque logré curarme, necesité el apoyo de varios profesionales de la psicología, sin los cuales todo mi proceso hubiese sido mucho más duro. Una vez recuperado y pudiendo retomar los estudios, tuve claro que deseaba ayudar a otras personas como a mí mismo me habían ayudado.

TC.COM: Ahora sí, volvemos a la cuestión que da título a la entrada, ¿qué es para ti la psicoterapia contextual? ¿Qué es eso de ser un terapeuta contextual?

R. J.: Ser terapeuta contextual es algo tan básico como entender que no podemos comprender la conducta humana sin tener en cuenta el contexto en el que ésta tiene lugar. Sé que es difícil para la mayoría de personas aceptar que “el libre albedrío” no es más que una ilusión y que nuestras acciones, supuestamente libres, están determinadas por circunstancias previas, pero es algo que yo tengo bastante asumido. Por ejemplo, últimamente está bastante de moda en psicología el concepto de “resiliencia”, entendido como la capacidad de superar las circunstancias negativas, de sobrevivir en un entorno hostil, de “trascender el contexto”. Pareciera que con fuerza de voluntad y una actitud positiva ante las adversidades todo es superable. Pero sabemos que no se trata de fuerza de voluntad. Las personas que salen a flote y prosperan en un entorno hostil, lo hacen gracias a algunas circunstancias propicias en medio de todas las circunstancias desfavorables. Hablo de factores de protección que acturían como “chalecos salvavidas”. Para muchas personas los terapeutas seríamos esos “chalecos salvavidas” en su contexto.

TC.COM: Vamos a pedirte ahora una reflexión sobre la situación, a tu parecer, de la ciencia conductual-contextual en la actualidad. Hace poco vi que incluían materias como EMDR, Terapia virtual y Terapia Centrada en las Emociones, como parte del temario de ofertas de máster en Terapias Contextuales, ¿qué opinas ante ello?

R. J.: Es una situación que me preocupa bastante. Personalmente estoy a favor de la integración de distintas técnicas y herramientas terapéuticas en la psicología, pero es un requisito indispensable que esta integración se haga bajo el filtro de la ciencia, de la evidencia empírica. De lo contrario, más que de una integración positiva y beneficiosa estaríamos ante una contaminación claramente perjudicial.

TC.COM: Vamos con la parte de la entrevista en la que podemos recordar esas célebres palabras, “estoy aquí para vender mi libro”. ¿De qué trata “El Modelo de Los Mecanismos Tensionales En La Psicopatologia Humana”?

R. J.: Mi meta al escribir ese libro era la de arrojar algo de luz en la comprensión de los factores implicados en la génesis, eclosión y mantenimiento de algunos de los trastornos psicológicos más relevantes desde el punto de vista clínico. No me gustan los diagnósticos actuales en base a síntomas y considero que serían más prácticos unos diagnósticos funcionales. Por ello, propongo una explicación funcional de algunas de las psicopatologías más conocidas, presentando el Modelo de los Mecanismos Tensionales, basado en el Trastorno de Evitación Experiencial o TEE (Hayes, Wilson, Gifford, Follette y Stroshal, 1996) y en la Teoría de la Terminación Conductual (McConaghy, 1980). Este libro fue luego una especie de guía en mi trabajo como terapeuta y la semilla de mi libro más conocido, Terapia de Aceptación y Compromiso: Abordaje de Cinco Casos Clínicos, donde en el trabajo con casos clínicos reales pude detectar realmente las claves funcionales propuestas en el Modelo de los Mecanismos Tensionales.

TC.COM: Siguiendo en la línea, ¿qué podemos leer en tu “Retrato Psicológico de Lance Armstrong”?

R. J.: Retrato psicológico de Lance Armstrong es un libro cortito que, para ser sincero, fue escrito en solo un par de días. No es, ni mucho menos, un exhaustivo estudio científico. No se trata de ningún análisis riguroso sobre la personalidad de este célebre deportista, al que ni siquiera tengo el placer de conocer en persona, sino una serie de suposiciones, de hipótesis, en base al contexto en el que tuvo lugar la increíble historia de este personaje. Para el que no lo conozca, Lance Armstrong es un ciclista norteamericano que, tras recuperarse de un grave cáncer por el que estuvo a punto de morir, logró ganar siete Tours de Francia consecutivos, siendo hasta ahora el único ciclista en conseguirlo. Su historia de superación me ayudó mucho mientras yo luchaba contra el cáncer y, como a mí, también a millones de enfermos de cáncer de todo el mundo. Posteriormente, fue sancionado y desposeído de sus títulos al descubrirse, tras un largo proceso de investigación, que se dopó con sustancias ilegales para conseguir sus logros. Rápidamente pasó de ser un héroe y ejemplo de superación a ser considerado un villano. Lo que planteo en el libro es que Lance Armstrong fue realmente una victima del sistema, del contexto del ciclismo en aquella época, donde el dopaje era una práctica increíblemente extendida, así como de otras circunstancias personales que, irremediablemente, lo llevaron a hacer lo que hizo.

TC.COM: Hagamos ahora un giro en la trama, ¿qué es para ti la ciencia?

R. J.: Carl Sagan publicó en 1995 el libro El mundo y sus demonios, la ciencia como una luz en la oscuridad y para mí la ciencia es justamente eso, “luz en la oscuridad. Como he comentado anteriormente, antes de estudiar psicología me matriculé en biología y, aunque apenas estuve un año, fue tiempo suficiente para que se forjara en mí “el espíritu científico”, una actitud escéptica y crítica. La biología es una ciencia, la psicología también, pero no me encuentro a biólogos que digan: “Demuéstrame que mi teoría es falsa”, a diferencia de muchos psicólogos que bajo palabras como “ecléctico”, “integral” u “holístico” defienden planteamientos pseudocientíficos y no entienden que son ellos los que tienen que demostrar que sus teorías son ciertas y no al revés. Si un terapeuta me dijera: “Oye, he encontrado claves funcionales completamente distintas en casos clínicos similares a los que tú describes en tu libro”, eso me obligaría irremediablemente a revisar mis trabajos sin ningún tipo de resentimiento y a reconsiderar mis hipótesis. Así es como funciona la ciencia.

TC.COM: De acuerdo, sigamos con el guion original -nunca lo hubo-, hemos visto que ilustrar la manera en que abordaste un caso de Pedofilia con Terapia de Aceptación y Compromiso, en tu manual de casos, ¿puedes darnos un adelanto de lo que encontrará el lector en esas páginas?

R. J.: El caso clínico de pedofilia es uno de los que más ha llamado la atención entre mis lectores, supongo que en parte debido a los escasos estudios clínicos publicados al respecto en comparación con otros problemas psicológicos más comunes. En él, describo el caso del joven D., un estudiante de medicina de 22 años, cuya conducta (masturbación con cierto contenido mental pedófilo) tenía consecuencias tanto positivas como negativas para él. Debido a este conflicto entre consecuencias, cuando el cliente experimentaba deseos de llevar a cabo conductas pedófilas intentaba controlarlas y/o evitarlas, aunque esto en realidad empeoraba paradójicamente el problema debido a las consecuencias negativas adicionales que el propio acto de control llevaba consigo, como puso de manifiesto el Análisis Funcional realizado. Como tratamiento se aplicó la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT) con el objetivo de que el cliente saliera del círculo vicioso de lucha y rendición respecto de la conducta pedófila mediante la aceptación de sus eventos privados, ya que esta aceptación estaba al servicio de acciones valiosas. ACT demostró potencial en el tratamiento de este tipo de problemas, ya que, en el caso tratado, produce una disminución del sufrimiento subjetivo experimentado por el cliente y la realización de conductas encaminadas a sus propios valores personales. No es prudente hacer generalizaciones en base a un único caso clínico y soy consciente de la necesidad de más validación empírica al respecto, si bien, posteriormente, un segundo caso clínico similar, el caso de M., un joven de 17 años, que publiqué en la revista Avances en Psicología Latinoamericana en 2016, ofreció resultados similares.

TC.COM: ¡Ya estamos finalizando! Rafael, en tu experiencia clínica, ¿qué factores crees que han sido los más importantes tanto para el bienestar de las personas a las que has atendido como para tu propio auto-cuidado como terapeuta?

R. J.: En mi experiencia clínica considero como factores fundamentales para el bienestar de las personas con las que trabajo el respeto y la empatía, así como mantener una actitud cálida y afectuosa. Hay mucha desinformación y prejuicios sobre los terapeutas conductistas o contextuales, como si interviniéramos con descargas eléctricas, tratando a los clientes como si fueran ratas o palomas. Un terapeuta conductista o contextual no tiene por qué ser un profesional frío y distante, yo personalmente no tengo ningún reparo en abrazar a mis clientes. En cuanto al auto-cuidado como terapeuta, no busco desconectar de las emociones o sensaciones negativas que pueda experimentar puesto que tengo claro que el intento consciente de desconectar me llevaría irremediablemente a acabar más conectado con lo que pretendo evitar, como bien sabe todo terapeuta contextual, así que lo que hago es simplemente practicar deporte o pintar al óleo, actividades que me proporcionan sensaciones placenteras que contrarrestan en cierto modo las negativas.

TC.COM: Muchísimas gracias por tu amable colaboración con nosotros, Rafael, es un verdadero placer conocer historias y trabajos como el tuyo, ¡deseamos que la entrevista haya resultado estimulante!

R. J.: Muchas gracias a vosotros, ha sido un verdadero placer.

Rafael es Licenciado en Psicología por la Universidad de Málaga en 2006. Desde 2007 hasta la actualidad trabaja como psicólogo para la Asociación Alternativa. Podéis contactarle en rfjdpsicologo@hotmail.com

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