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No uses metáforas. Crea metáforas.


Cuando hablamos de metáforas, es útil recordarnos que el asunto tiene más que ver con algo parecido a dos personas construyendo una casa, antes que con comprar un piso para regalarlo a la otra persona (me dice Paula, nuestra cofundadora y Responsable de Dirección que en TerapiasContextuales.Com aceptamos pisos regalados, y yo lo corroboro).

Existe una práctica muy extendida -sobre todo en Terapias Contextuales- de buscar o pedir libros de metáforas, o preguntar por metáforas que sean útiles, o similar, y en esta entrada vas a conocer por qué esa no es la mejor de las ideas.

¿Por qué no debo utilizar metáforas prefabricadas?

Hay varios motivos para ello:

  • Las metáforas no son estrategias clínicas que hayan recibido algún tipo de validez. Por tanto, no hay garantía alguna de que una metáfora en concreto sea mejor o peor para una persona con un problema psicológico. Decir que una metáfora determinada "viene bien" para personas con ansiedad, es no tener mucho conocimiento sobre aquello que a esa persona le ha servido exactamente. En vez de eso, hay mil estrategias y técnicas que seguro vienen mejor, y que por supuesto cuentan con eficacia estudiada.

  • Las metáforas eficaces a nivel de aprendizaje son aquellas que tienen en cuenta la historia de aprendizaje de las personas que las usan para comunicarse. Esto significa que yo (con mi historia) puedo crear una metáfora para tratar de comunicarme contigo (con tu historia) y puede ir bien, y que ese resultado es difícilmente replicable si te cambiamos a ti o a mi.

  • Las metáforas que otros crearon tienen sentido para los comportamientos que se querían modificar. No solamente importa la historia de las personas involucradas en la metáfora: también importa el objetivo, es decir, el evento psicológico que queremos modificar, ya sea conducta interna o externa. Por tanto, utilizar metáforas ajenas es como pedirle a tu amigo los zapatos: quizás te quepan, pero igual no puedes caminar muy fluidamente con ellos.

Vale, no voy a utilizar metáforas prefabricadas,

¿qué alternativa hay?

Para sacarle el máximo partido al uso de la metáfora en consulta, hay tres puntos que debes seguir:

  1. Hacer análisis funcional del comportamiento, momento a momento. Así, podremos conocer exactamente cuál es el problema, bajo qué consecuencias está y qué estímulos o situaciones lo hacen más probable. Esto nos va a ayudar a ubicar la metáfora que empezaremos a crear.

  1. Seleccionar los eventos psicológicos a influir. Cuando tenemos los objetivos claros -gracias al análisis funcional- podremos fijarnos en ellos para saber a qué vamos a dirigir el contenido de la metáfora, que empezaremos a construir gracias a...

  1. Conocer la historia de aprendizaje de la persona. Así, podremos obtener recursos históricos con los que empezar a tejer un lenguaje común que nos facilite modificar la probabilidad de respuesta de los eventos psicológicos que seleccionemos.

Entendido, ¿cómo aprendo a hacer eso?

Dos simples pasos:

A. No compres metáforas, compra pisos y regálalos (¡hola! info@terapiascontextuales.com :) )

B. Aprende a crear metáforas. Para esto, podemos ayudarte sin que te suponga ningún coste...

¡Matricúlate ahora en este webinar online gratuito en el que sabrás un poco más sobre el uso de las metáforas y podrás empezar a incluirlas como herramienta clínica!

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