• Laura Rato

Avances, bloqueos y retrocesos en psicoterapia: una forma de conceptualizarlos y abordarlos



El curso de la psicoterapia es un aspecto que debemos ir valorando conforme pasan las sesiones con la persona. Puede ser que la terapia esté avanzando en un sentido útil y de mejoría para la persona, puede ser que adviertas que está bloqueada (la persona ni mejora ni empeora) o que incluso la persona en terapia empeora.


Como idea general y sin pretender ser exhaustiva, podemos saber que la psicoterapia está yendo bien en la medida en que:


  • Por un lado, la persona ha empezado a hacer cosas que había dejado de hacer o que no hacía, comprendiendo que esto que ha empezado a hacer le viene bien (por ejemplo: expresar sus emociones, sus necesidades, dar su opinión, quedar con sus amistades, cancelar planes cuando no le gustan,…).

  • Y, por otro lado, la persona ha dejado de hacer cosas que hacía y que no le venían bien (por ejemplo: quedarse en casa todo el día, no expresar sus emociones, hacer cosas que no le gustan,…).

Además de lo anterior, la terapia estará avanzando en buena dirección si la persona refiere -y tú observas- que ya no presenta un malestar clínicamente significativo que interfiere en su vida diaria; que está alcanzando los objetivos por los que venía y que está comprometida en una dirección valiosa.


Pero ¿y qué pasa cuando la terapia está bloqueada o hay un retroceso en los avances de la persona? Lo primero es darse cuenta de esto, en sí mismo advertir de que tras varias sesiones la persona viene diciendo y haciendo lo mismo o incluso está peor te ayudará a abordar dicha situación. Con lo que si te has dado cuenta ¡estupendo! Y sino a partir de ahora puedes estar más atento/a.


Después de darte cuenta, puede ser de utilidad tomar como objeto de análisis funcional estas mismas situaciones de bloqueo o retroceso de la terapia, es decir, ¿Qué variables están manteniendo o reforzando que la persona no avance o que la persona empeore?


Algunos aspectos que puedes analizar para saber exactamente cómo manejar la situación son los siguientes:


¿Puede ser que…


  • estés reforzando una conducta que sería deseable no reforzar?

  • no estés reforzando una conducta que sería deseable reforzar?

  • exista un “beneficio secundario” para que la persona empeore o no mejore?

  • no se haya formado una adecuada alianza terapéutica en el sentido de acuerdo en tareas y en objetivos?


Por último, puedes plantearle a la persona lo que percibes en cuanto a su proceso terapéutico tanto si estás observando que mejora como si no. Intervenir cuando la persona mejora incluye promover la generalización y el mantenimiento de sus avances a su día a día, en diferentes contextos, situaciones o áreas de valor. Intervenir en el bloqueo o empeoramiento del problema de la persona puede incluir una conversación con la persona para reflexionar juntos sobre lo que sucede y cómo podéis remediarlo.


Además de esto:


  • parar el reforzamiento de una conducta que sería deseable que disminuyera o desapareciera,

  • comenzar el refuerzo de una conducta que sería deseable que apareciera o aumentara,

  • preparar a la persona ante la pérdida de “beneficios secundarios”,

  • hacer “borrón y cuenta nueva” en cuanto a la relación terapéutica forjada. En su lugar, conviene volver a determinar juntos objetivos terapéuticos, valorar la posibilidad de alcanzarlos en un tiempo determinado y preguntar a la persona lo que necesita de ti durante el proceso terapéutico.


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