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¿Cómo abordar la rumia?


Cuando hablamos de rumia, nos referimos a la presencia de una serie de eventos internos característicos. Pensamientos cuyo foco generalmente es un futuro pesimista y preocupante, y que nos enganchan en un bucle que nos lleva a menudo a la inacción y el abandono de áreas importantes en nuestra vida.

A menudo, incluso entre los profesionales de la salud psicológica, se habla de la rumia como si fuera algo bien conocido y estable, pero lo cierto es que, si atendemos a la forma del comportamiento, entramos en un dilema ya en la primera cuestión: ¿cómo sabemos que alguien está rumiando?

En Terapias Contextuales, bien podríamos decir que la rumia es un tipo de comportamiento precedido por unos antecedentes y que tiene unas consecuencias, y en Activación Conductual para la Depresión afirmamos que si conocemos aquello que precede y que sigue al comportamiento depresógeno -y la rumia parece serlo- conoceremos la clave para cambiarlo.

Es fundamental que conozcamos las condiciones, el contexto, en el cual tiene lugar este evento al que nos referimos como rumia, por lo que vamos a emplear tres tipos de preguntas según el objetivo que pretendamos:

1. Antecedentes de la rumia

“Cuando tienes la cabeza a punto de explotar, oye, ¿qué está pasando?

“¿En qué momento sueles experimentar este enredo?”

“Entiendo que estos pensamientos los tienes más en algún momento del día, creo que podríamos hablar sobre ello para saber mejor cómo funciona para ti”

2. Respuesta de rumia

"Cuando me dices que te pierdes en pensamientos negativos, ¿a qué te refieres exactamente?"

"Si estuviera dentro de tu cabeza, ¿qué vería, qué escucharía?”

“Cuando yo me enredo lo experimento de una manera muy pesada, ¿cómo es para ti exactamente estar enredada?“

3. Consecuencia de la rumia

“¿Qué sueles hacer o dejar de hacer cuando experimentas esto?”

“Entiendo que, cuando estás en este enredo que me has contado, las cosas no son lo mismo, ¿en qué manera este enredo toma el control sobre ti?, ¿dirías que hay cosas que haces diferente cuando experimentas este enredo?”

“Esto que me has contado no es nada agradable… si yo fuera tú, trataría de sacudírmelo de encima, ¿haces tú algo parecido a eso?”

Así, podemos llegar a tener un análisis funcional de la rumia, siguiendo el siguiente esquema:

Una vez realizado este análisis funcional para el comportamiento de rumia, podemos manejar los antecedentes y las consecuencias para diseñar una intervención eficaz que haga menos probable que la persona caiga en rumia.

Así que, como ideas principales:

  1. La rumia es un comportamiento

  2. Cualquier comportamiento está sujeto a antecedentes y a consecuencias

  3. Modificando los antecedentes y las consecuencias, podemos modificar el comportamiento, en este caso la rumia

¡Hasta aquí este artículo! ¿Tienes interés en saber más sobre Activación Conductual para la Depresión y cómo aborda la rumia paso a paso?

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